Nada catastrófico en esta ocasión, solo unos pensamientos y comentarios de una tecnología que promete revolucionar todo cuanto hacemos, tenemos, o hasta comemos.
Primero que nada, ¿que es una impresora 3D? En su modo mas básico, funciona como una impresora de inyección común, lanzando un chorro de tinta en patrones determinados por el software... pero imaginen que en vez de quedarse en una impresión en un papel, se sigue imprimiendo una y otra vez sobre el mismo punto, haciendo una acumulación de tinta con distintas proporciones, hasta que va ganando volumen y altura.
Claro que no se usa tinta, sino en algunos casos un tipo de plástico, luz que puede solidificar una película de plástico liquido, o incluso distintos tipos de materias comestibles. Aunque el proceso es diferente, el final es el mismo, crear un objeto solido, tridimensional a base de materias primas simples.
Suena a fantasía, de hecho es algo que se vio hace mucho tiempo en las series de Viaje a las Estrellas, con los famosos replicadores que a base de un gel podían fabricar todo tipo de alimentos u objetos útiles, pero no es una fantasía, sino una realidad cada vez mas cercana. Bastaría con descargar unos planos de internet e imprimirlos para dejar obsoleta a una gran parte de la industria ya que cada persona tendría una pequeña fabrica en casa.
Con el tiempo podríamos dejar de comprar partes mecánicas, vasos, platos, objetos decorativos, juguetes, incluso aparatos electrónicos avanzados, imprimiendolos desde los mismos circuitos. Eso traería claro un gran caos y sacudiría hasta sus cimientos la sociedad, ya que lo único que necesitaríamos son las instrucciones para crear desde un tornillo hasta una bomba.
Por el momento, las impresoras 3D siguen siendo grandes y caras, juguetes aun fuera del alcance del publico en general, pero así ha sido siempre con la tecnología, y apuesto que antes de 20 años, este invento habrá transformado nuestra forma de vida.
Esperemos que no sea tan complicado como esto.

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